Hace unos años que no respiraba bien por la nariz, después de probar diferentes gotas nasales y varios tratamientos que no acababan de funcionar, me decidí a visitar a un otorrino. El doctor detectó rápidamente cual era mi problema, una desviación del tabique nasal y me explico cual era la solución. Podía someterme a una septorinoplastia, una intervención que arreglaría la funcionalidad de mi nariz y la mejoraría estéticamente. A parte de contarme detalladamente en que consistía la operación, me enseñó un book de muchísimas fotos de pacientes operados por él, eso me dio la confianza para decidirme. También me explicó como sería el postoperatorio. La verdad es que la operación fue perfecta, y el postoperatorio no fue tan duro como me imaginaba, además me salieron muy pocos hematomas. A las dos semanas ya estaba trabajando y volvía a la normalidad. Ahora respiro perfectamente y tengo una bonita nariz.

Tania,