Utilización Injertos Rinoplastia

El Dr. Barceló Colomer siempre intenta evitar la utilización de injertos porque introducen variables que no se pueden controlar, y que a menudo, aparecen después de meses o años de realizar la rinoplastia.

En muy pocos casos de rinoplastia primaria se utilizan injertos, aunque pueden ser necesarios en casos de nariz en “silla de montar” o una nariz muy chata, en la cual las suturas cartilaginosas no logran disimular la irregularidad.

La mayoría de casos en los se utilizan injertos son en rinoplastias secundarias realizadas por otros especialistas, y son remitidas al Dr. Barceló Colomer para corregir el defecto estético.

En la rinoplastia primaria se puede seleccionar un injerto para aumentar la proyección de la punta nasal, aunque según la experiencia del Dr. Barceló Colomer, es más adecuado la utilización de suturas debido a que introducen menos variables.

Los injertos se pueden clasificar en: Visibles que se colocan debajo de la piel y el tejido subcutáneo y corren el riesgo de ser más o menos visibles. No visibles, que están colocados mas profundamente de manera que no están en contacto con la piel y el tejido subcutáneo.

Todos los injertos pueden presentar posibles complicaciones, y que en ocasiones, surgen después de meses de realizar la intervención. Se pueden desplazar, reabsorber, infectar o extruir y además los que se catalogan como visibles, al ejercer mayor o menor presión sobre la piel y el tejido subcutáneo, pueden producir irregularidades más o menos visibles y cierta atrofia de los tejidos.

Lo más adecuado en caso de necesitar injertos nasales es utilizar cartílago del tabique nasal.

Según la experiencia del Dr. Barceló Colomer, especialmente si son injertos “no visibles”, como es el caso de un injerto columelar para reforzar la proyección de la punta nasal o un “spreader graff”, para corregir una asimetría del dorso nasal.

Si se necesita corregir una deformidad de la punta nasal, la primera opción es el cartílago auricular, debido a que es fácil de obtener y presenta una consistencia muy similar a los cartílagos alares con lo que se puede dar la forma que se desee mediante suturas. No obstante, se intenta evitar el cartílago septal debido a que es más rígido que los cartílagos alares.

En en caso de necesitar corregir una nariz “en silla de montar” o una nariz muy chata, se necesitará injertos más complejos. Normalmente, el Dr. Barceló Colomer diseña un injerto según la deformidad a corregir, en la cual la parte inferior es cartílago septal, que tiene mayor consistencia, y la parte superior es cartílago auricular, que es más pliable. Ambos cartílagos se suturan entre si. El cartílago auricular es muy útil en casos de reconstrucción del dorso nasal porque su curvatura reproduce con mayor similitud el dorso nasal .

Debemos considerar que una de las mayores dificultades cuando utilizamos injertos es que se mantengan en la posición deseada por ello debemos realizar suturas y comprobar que se mantienen en la colocación correcta.

Según el Dr. Barceló Colomer después de años de utilización de cartílagos septales y auriculares estos prácticamente no se reabsorben con el paso de los años.

* En la imagen se presenta el caso de un paciente previamente intervenido de rinoseptoplastia y que posteriormente sufrió un traumatismo nasal con fractura septopiramidal.

Paciente Rinoseptoplastia Traumatismo Nasal Septopiramidal | Dr. Barceló Colomer

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